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Mary Joan Gendron

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Fallecida el 05/05/2011

Hna Mary Joan smsm
(Juliana Gendron)
30 de julio 1916 – 5 de mayo 2011.

Juliana Gendron nació el 30 de julio 1916 en Sanford, Maine. Ella era uno de los siete niños nacidos de Susanne Langlois y Nazaire Gendron, quienes inmigraron de los Estados Unidos a la provincia de Quebec en Canadá.

Entró a la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Sociedad de María en 1936 e hizo sus primeros votos el 8 de Septiembre 1938 bajo el nombre de Hna Mary Joan. Dos meses después, ella llegó en Fiji en donde le asignaron a la comunidad en Nasigatoka. La Hna M.Chysostom, que había llegado en Fiji de Francia en 1915, estaba en la comunidad de Sigatoka desde entonces. Más tarde nos dijo cuanto ella admiró mucho a la joven hermana americana y su dedicación y éxito en la enseñanza de los niños.

En 1949, Hna María Joan fue nombrada como Superiora Regional de las Hermanas en Fiji y en 1951, era delegada al segundo capítulo general de la Congregación que se llevó a cabo en Australia. Durante este capítulo, la eligieron como Consejera General para servir al lado de la madre María Joan del Arco. En aquel momento, el tiempo para consejo general era de 12 años. El capítulo asignó por mandato a este nuevo consejo para mover el Generalato desde Francia a Roma, donde tomó la residencia en Castel Gondolfo. Otro tema importante de esta administración era trabajar para la promoción de la educación profesional y curso de formación de las hermanas que habían sido algunos años en misión.

En 1964 Hna Mary Joan regresó a los Estados Unidos para su propio “Segundo Noviciado” en Bedford, Massachusetts. No volvió a Fiji sino que fue enviada a la provincia de Australia. Pasó allí todo su tiempo enseñando a los niños de inmigrantes en la escuela de Deer Park. Entonces, como muchas hermanas del Pacífico que han enseñando temprano sin reconocimiento del gobierno, regresó al colegio en Mount Street College en Sydney y logró su certificado de enseñanza.

En 1967, llegó finalmente en Bougainville, una misión que ella amó mucho y donde ella servirá por 23 años. Al comienzo enseñó en Asitavi, y después de 6 años le pidieron de ser ecónoma regional en Tubiana. Después de una corta visita a su familia en 1974, entró a trabajar en la oficina católica de la educación en Kieta, animando a los profesores locales que comenzaban a tomar la responsabilidad de las escuelas católicas.

Mientras los años pasaban, ya no se implicó directamente en la educación pero hizo más pastoral, visitando los enfermos, haciendo servicio de comunidad en Turiboiru, Kieta, Tearouki y Tunuru. Una hermana que había estado con ella durante estos años dijo: “muy difícil para mí recordar lo que hacía pero ella estaba siempre allí, siempre presente… en comunidad era muy generosa y paciente. Era muy amistosa con la gente y escuchaba pacientemente sus historias y sus obligaciones.
Esas palabras traen a la mente el pasaje de nuestras constituciones que habla María en la Iglesia recién nacida:”Ella era el alma de la comunidad apostólica, a la vez que se quedaba en la sombra”(C.53). La Hna Joan vivió profundamente el espíritu marista durante su vida y hasta el final.

Era en 1990 cuando comenzó la crisis en Bougainville y todas nuestras hermanas fueron evacuadas y Hna Mary Joan volvió a los Estados Unidos. Allí ella continuó su vida de oración con su humilde presencia y servicio mientras su salud le permite. Ella sirvió en la comunidad de Grove por 5 años y visitaba de vez en cuando a la comunidad de Maristhill y continuó hasta que se trasladó a “62”, donde ella también sirvió como sacristana. En marzo de 2005, se trasladó a la comunidad de Marillac en Wellesley Hills cuando su salud empezó a degradarse.

En 2007, después de sufrir un derrame, formó parte de la comunidad de Maristhill. Nosotras, las hermanas, amigos y familiares nos sentimos muy tristes de verla muy enferma especialmente la dificultad de comunicarse. Pero, de vez en cuando tenía todavía su sonrisa y con la luz en los ojos parecía reconocernos.

Creo que muchas de nosotras nos sentimos muy tristes cuando escuchamos que ella se fue a la casa del Padre eterno mientras estuvimos en misa, después de tantos años de sufrimientos.
Gracias Hna Mary Joan, por darnos el ejemplo de una mujer “entregada alegremente al Señor por el reino de Dios con el espíritu de María”. Que María, nuestra Madre, que inspiró tu vida, te acoge en tu nueva casa como has acogido a muchos durante tu vida. Intercede por nosotros para que sepamos seguir tus huellas con la gracia de Dios y con mucho coraje.

Hna Virginia Fornasa smsm